martes, 14 de julio de 2009

NECESIDADES DE LA SUPERVICION.

EFECTIVIDAD, COMPETENCIAS Y CONDICIONES EN LA ACCIÓN SUPERVISORA:
UNA NECESIDAD
Muchos supervisores en la actualidad no están en condiciones de gerenciar las instituciones educativas, por cuanto carecen de mecanismos para desempeñar las funciones, retos y demandas que exige el sistema educativo actual. En este sentido, es importante destacar que se observan diversas fallas y omisiones representadas por el desconocimiento que el supervisor demuestra durante la ejecución de funciones. Hasta el presente ignora los procesos de evaluación bien estructurados y no los canaliza ante las instancias correspondientes ocasionando fallas y fuertes problemas de diversas índoles, que dificultan la aplicación correctivos pertenecientes a la gestión administrativa del supervisor.
El supervisor en estas circunstancias necesita estar conciente de las responsabilidades a su cargo, manejar la autopoiesis, atender múltiples ocupaciones que le permiten llevar a cabo la acción supervisora dirigida a enriquecer los procesos de transformación del contexto donde se encuentra. Incluso, realizar un excelente trabajo, procesar las informaciones recibidas, ayudar cuando descubra dificultades, impulsar la participación efectiva de los docentes a su cargo y por supuesto obtener resultados efectivos que fortalezcan los procesos administrativos.
Este hecho supervisorio se puede cumplir cuando se atiendan las tareas asignadas del supervisor, según S. Robbins y D. DeCenzo (2008), denominadas “cuatro capacidades básicas: técnicas, personales, conceptuales y políticas.” (p.17). necesarias para redefinir y reorientar las funciones de supervisión. Dentro de las capacidades están insertadas varias competencias necesarias para el éxito del supervisor denominadas: competencia técnica responsable de aplicar la habilidad acompañada de varias funciones que implican desempeñar ciertas tareas y desarrollar experiencias o conocimientos especializados por el supervisor del sector.
La competencia interpersonal, siempre es de mucho apoyo, por cuanto motiva a los grupos de trabajo a seguir adelante, atiende necesidades en el manejo de conflictos y participa en los procesos de comunicación. La competencia conceptual es importante ya que genera en el supervisor mecanismos que conducen a potenciar fortalezas en la organización como un todo, propiciando la diversidad e interrelación con el medio y así coadyuvar a visualizar ampliamente los problemas. La competencia política ayuda a fortalecer las conexiones correctas con la organización con fines éticos que conlleven a acciones congruentes, seguras y ajustadas a los propios intereses de la institución.
Estas capacidades, se conectan con las relaciones interpersonales y contribuirán a desarrollar una serie de habilidades básicas denominadas: Técnicas, para ejecutar el trabajo específico o utilizar tecnologías especiales, Relaciones Humanas, las cuales se cultivarán y aplicarán a otras personas e instituciones previo análisis hasta llegar a nuevas conclusiones y Decisiones que impulsan al supervisor elegir las herramientas exitosas a lo largo de la labor gerencial y académica. Con el uso de herramientas básicas, se efectuará de manera continua la acción supervisora en la solución de problemas institucionales demostrando compromiso, participación, objetividad y competencia ante situaciones conflictivas.
El supervisor con visión de futuro está preparado para practicar las funciones de supervisión, ejercer condiciones personales, desempeñar competencias, actuar con habilidades, estimular la necesidad de cambio con impacto en la organización, operar con los nuevos patrones de interacción que involucre a la autopoiesis cuya meta es enfrentar las amenazas suscitadas por el caos ante las condiciones cambiantes del entorno. Para superar la resistencia al cambio existen varias posibilidades que se pueden implementar, inclusive, está presente la particularidad de guiar eficientemente a los directivos de cada plantel durante el acto de supervisar. Entre tanto se describen algunas condiciones que favorecen el trabajo rutinario del supervisor:
§ Condiciones personales: Empatía, creatividad, mentalidad científica, iniciativa, autodominio, madurez emocional, capacidad para reconocer los méritos y entusiasmar, amplitud en los procesos de liderazgo y disposición a los cambios.
§ Condiciones técnicas: Sólida cultura general y pedagógica, conocimientos de metodología en las áreas y disciplinas, dominio de técnicas grupales, preparación en procesos comunicacionales, experiencia administrativa, amplia información bibliográfica y esfuerzo constante de actualización. Sin éstas condiciones el supervisor no realizará eficientemente los distintos roles que tiene asignado y el trabajo en las instituciones no dará los resultados esperados en la comunidad.
La supervisión educativa Nacional según el Ministerio de Educación contemplado en el Programa de Reorganización y Descentralización (1997), plantea que “Supervisión es el sistema a través del cual se desarrollan acciones en las distintas estancias territoriales para contribuir con el mejoramiento de la calidad de la educación...” (p22) es decir, que la supervisión como sistema abierto al cambio, a la transformación e integración a nivel nacional, cuenta con supervisores responsables capaces de revisar, aplicar y evaluar la ejecución de la normativa legal establecida, pero en la realidad se observa con frecuencia un desfase que desmejora significativamente la calidad del sistema educativo.
Entre otras definiciones de supervisión se presenta la citada por M. Fermín (1980), la cual expresa que “supervisión puede sintetizarse como asistencia a las actividades docentes, de manera de darles coordinación, unidad y continuidad, para que la escuela alcance con mayor eficiencia sus objetivos” (p15). En ella se afirma, que la función del supervisor es necesaria por cuanto ayuda, orienta las actividades del proceso educativo, fortalece los resultados provenientes del proceso de aprendizaje y garantiza la práctica supervisora adecuada con la participación de los actores de la organización.
Los conceptos de supervisión antes citados, cooperan para que el docente-supervisor alcance con mayor eficiencia los objetivos, también coadyuvan a mejorar la calidad de los procesos de evaluación y pedagógicos, ya que “la supervisión escolar se encarga de suministrar sugerencias y ayudas constructivas con el propósito de encaminar el trabajo administrativo en las instituciones” (A. Mogollón, 2004, p.34), y por ende asegurar la realización con frecuencia del acto supervisorio que auspicie verdadera calidad durante la planificación, liderazgo, calidad en la gestión y participación en los actos administrativos..
Con relación al liderazgo del supervisor, este por naturaleza será el líder en la organización y propiciará cambios e innovaciones que contribuyan a optimizar las tareas del supervisor. A su vez, estará muy pendiente del desarrollo del clima laboral el cual guardará estrecha comunicación con los procesos de información dentro de plantel. En este sentido, la gestión de calidad que hace líder al supervisor, permitirá desarrollar una serie de actividades como: inspirar confianza, usar el control, focalizar soluciones, promover el mejoramiento en la calidad del aprendizaje en el plantel y proporcionar iniciativas que intensifiquen la participación de los integrantes en la institución.
El proceso de supervisión se manejará con enfoque sistémico e identificará necesidades, solucionará problemas y emitirá resultados finales de acuerdo a las estrategias correspondientes. Es decir, el supervisor no debe dejar a un lado los momentos correspondientes a la planificación, diagnóstico de la situación, selección de alternativas o estrategias de solución, ya que ellos conducen a una supervisión efectiva, de calidad, planificada, humanística y democrática.
La planificación en la supervisión es el camino que guía la calidad de la gestión académica y administrativa considerando algunos aspectos entre ellos: el técnico: sustentado en la responsabilidad generada durante la gestión y en el establecimiento de diversas funciones a nivel institucional responsable de desplegar la labor efectiva de acuerdo a las debilidades del medio. Las funciones pueden desempeñarse en forma continua, amplia, estratégica, abierta, siempre y cuando se articule a la función supervisora con la finalidad de respaldar la calidad en la gestión educativa.
A través de la calidad de gestión educativa, el supervisor pondrá en práctica los conocimientos que posiblemente se apliquen como un reto al ejercicio de la labor cumplida, dirigida hacia la competitividad, eficiencia y a la calidad de dicha gestión educativa que conlleve a atender las deficiencias en cada centro educativo.
La gestión de calidad según M. Lepeley (2001), “requiere la implementación sistemática de efectivos procesos de apoyo para asegurar la efectividad...” (p.68). Ésta efectividad será aplicable en las instituciones, servicios, bibliotecas, recursos humanos y complementará su misión con el logro de metas adecuadas. Por lo anteriormente expuesto, a pesar de los esfuerzos realizados tanto los supervisores como actores principales de la acción supervisora, son responsables de propiciar la calidad del proceso de supervisión educativa que conduzca al buen funcionamiento académico, organizativo, administrativo y comunitario del distrito escolar.

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